Alimentos y nutrientes necesarios para el embarazo

Seguir una alimentación equilibrada es uno de los principios básicos para que tanto la mujer como el feto tengan un embarazo sano. Aunque son muchos los mitos que rodean a la dieta durante esta época, lo cierto es que no se debe seguir ningún tipo de alimentación especial, lo fundamental es que ésta sea variada para aportar los nutrientes que realmente necesita el organismo y así evitar que se produzcan subidas de peso descontroladas.

Tal y como afirma la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad acerca del aumento de peso que se produce durante el embarazo: “Es necesaria la acumulación de masa grasa para sustentar el crecimiento del bebé durante el embarazo y la lactancia, que, en general, se localiza en el pecho, los muslos y el abdomen”. A pesar de que el aumento de peso durante este momento vital femenino es algo normal, éste debe ser vigilado: lo aconsejable es que la mujer aumente su peso normal en torno a 9 y 12 kilogramos, aunque esta cifra puede variar dependiendo de la persona y sus circunstancias.

Embarazo y dieta

Durante la gestación es habitual que el cuerpo de la mujer aumente su demanda de determinados nutrientes, sobre todo de algunas vitaminas y minerales, ya que el gasto energético que se produce en el cuerpo aumenta, especialmente durante el tercer trimestre. Esto es debido a varios motivos: al desarrollo del feto y de la placenta, así como al aumento del riego sanguíneo y de la actividad de los diferentes órganos maternos: crecimiento mamario, del útero, etc.

Además de esto, el cuerpo de la mujer aumenta su depósito de grasa con el fin de prepararse para la posterior época de lactancia. Debido a esto, el consumo de hidratos de carbono se hace indispensable y deben suponer entre un 50/55% del total de la ingesta, ya que son la principal fuente de la que se obtiene la energía. Por otro lado, también es necesario el consumo de proteínas (un 15% del total), ya que son las que van a colaborar en la formación de los nuevos huesos y tejidos del cuerpo. En lo que respecta a las grasas (25/30%), hay incluir, en la medida de la posible, una cantidad sustancial de aceite de olvida en las comidas y evitar el consumo de grasas saturadas, además de alimentos como el pescado o la carne cruda, el queso fresco o los alimentos hechos con leche no pasteurizada.

Por último, el consumo de hierro en el embarazo es algo en lo que hay que hacer especial hincapié. Durante la gestación el volumen sanguíneo de la madre aumenta, sin contar toda la pérdida de sangre que se produce posteriormente en el parto, por lo que aconsejable incluir complementos alimenticios si queremos ingerir las cantidades de hierro recomendadas para esta época, ya que es muy difícil satisfacer toda la ingesta necesaria tan sólo con la dieta.

Actualmente existen complementos alimenticios que ayudan al aporte necesario de hierro que requiere nuestro organismo. Además, cuenta con la comodidad de que se puede consumir en todas las etapas de la maternidad: preconcepción, embarazo y lactancia.

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