Desmontamos mitos en torno a la salud bucal

Actualmente, los profesionales de la salud bucodental deben enfrentarse a una serie de creencias populares que, de ser llevadas a la práctica, pueden ocasionar graves daños a nuestra boca.

A continuación, compartimos y explicamos una serie de esos mitos en torno a la higiene dental.

Es normal que las encías sangren al lavarnos los dientes. Esta es una creencia errónea. En numerosas ocasiones, se relaciona este fenómeno con el hecho de haber realizado la limpieza dental de forma muy brusca o que las cerdas de nuestro cepillo son más duras de lo debido, circunstancias que provocan dicho sangrado. Esto no es así, ya que el hecho de que sangren las encías es un síntoma que indica que algo en nuestra boca no está funcionando bien y suele estar relacionado con una enfermedad inflamatoria: por norma general, suele ser una gingivitis. En estos casos es aconsejable acudir al especialista para que haga una revisión y, en caso de que sea necesario, nos dé las indicaciones pertinentes.

Masticar chicle después de las comidas sustituye al cepillado dental. Al igual que el primer punto, este tampoco es correcto. Lo que sí es cierto es que el mascar chicle aumenta la salivación de la boca y mejora el pH, hecho que ayuda a controlar la placa bacteriana. Sin embargo, los chicles no sustituyen al proceso de cepillado necesario para combatir la placa y, en el caso de no realizarse la limpieza, se puede fomentar la aparición de caries. 

Las limpiezas dentales son perjudiciales para el esmalte de los dientes, ya que los rayan o estropean. Esta afirmación también es incorrecta. De hecho, es necesario realizarse, al menos, una limpieza al año, ya que es la mejor manera de prevenir enfermedades periodontales mediante la eliminación de la placa bacteriana y el sarro.

Si empleas colutorios bucales, no es necesario cepillarse los dientes. Una vez más, esta creencia es falsa. Es cierto que los colutorios ayudan a mantener una buena higiene bucal, pero en ningún caso debe ser empleado como sustituto del cepillo de dientes y la seda dental.

La halitosis siempre está provocada por causas gástricas. Esto tampoco es cierto. Aunque existe una halitosis que sí puede ser provocada por causas fisiológicas, lo habitual es que ésta sea producida en la cavidad oral por la propia actividad de la placa bacteriana. Una incorrecta higiene bucal  fomenta la aparición del mal aliento, pero en ningún caso es producido específicamente por las piezas dentales. Actualmente existen productos específicos que ayudan a combatir el mal aliento, como los colutorios CB12.

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