El tabaco afecta a tu salud bucal

Uno de los hábitos más perjudiciales para la salud de la población es el consumo de tabaco. Tal y como afirma la Asociación Española Contra el Cáncer: “Fumar es la primera causa de muerte prevenible y prematura de los países desarrollados”.

Cuando fumamos hay una gran cantidad de compuestos tóxicos que entran directamente en nuestro cuerpo. Se sabe que muchos de ellos son cancerígenos: nicotina, amoníaco, monóxido de carbono, nitrosaminas, plomo, arsénico, etc.

Tabaco y salud bucal

En lo que se refiere a la salud bucal, el tabaco repercute negativamente en ésta afectando tanto a los dientes, como a la lengua y las encías, ya que incrementa el riesgo de padecer caries y enfermedades periodontales. El hecho de fumar propicia la acumulación de sarro en los dientes, con las correspondientes consecuencias que esto conlleva: caries, inflamación de las encías, etc., además de que favorecer su pérdida. Puede afectar incluso a sentidos como el gusto y el olfato, haciendo que pierdan capacidad de percepción.

Aparte de lo comentado previamente, cabe destacar que los componentes tóxicos del tabaco influyen en el sistema inmunitario de nuestro organismo, alterando y disminuyendo las defensas de éste frente a los agentes patógenos periodontales. Además de esto, hay más probabilidades de que en la dentadura de los fumadores aparezcan manchas debido a la acción del alquitrán y la nicotina, y de que éstos desarrollen problemas como la halitosis, debido a la alteración en la cantidad y en la composición de la saliva.

Por último, el proceso de cicatrización de las personas fumadoras supone un proceso de mayor riesgo que para las personas que no lo son, ya que el tabaco aumenta la probabilidad de infecciones, dolores y complicaciones en el caso de que se tenga que llevar a cabo una cirugía: implantes dentales, aparatos para corrección de la dentadura, etc.

Correctas pautas de higiene bucal

La única manera de evitar estas complicaciones es abandonar el hábito de fumar y seguir unas pautas de higiene bucal diarias:

  • Lavarse los dientes, encías y lengua después de cada comida.
  • Usar hilo dental, al menos, dos veces al día.
  • Acudir al dentista, al menos, una vez al año.
  • Emplear colutorios, ya que gracias a sus propiedades antibacterianas combaten los gérmenes y el mal aliento.

 

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