Hábitos sedentarios y su influencia en la disfunción eréctil

A la hora de hablar de sedentarismo, éste es definido como una forma de vida en la que las personas en cuestión no realizan actividad física de forma regular. Según datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), “Al menos un 60% de la población no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud”.

En España, el 60% de los españoles cuya edad se comprende entre los 18 y los 65 años reconocen no realizar prácticamente nunca ninguna actividad física con regularidad. España es, por tanto, un país sedentario, con todo lo que eso conlleva.

Hábitos sedentarios y disfunción eréctil

El hecho de no desempeñar ningún tipo de actividad física tiene muchas consecuencias negativas para nuestro cuerpo: aumenta el riesgo de sufrir obesidad, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, etc.

Todas estas situaciones que derivan de la escasez de ejercicio físico, repercuten negativamente en la actividad sexual masculina y, más concretamente, en la disfunción eréctil. Esto es así porque el sedentarismo influye negativamente en la circulación sanguínea, dificultando su labor. En el momento en que se debe producir la erección del hombre, se favorece la entrada de la sangre en el pene, de manera que éste se yergue. Sin embargo, si la circulación sanguínea no funciona correctamente, este proceso se dificulta produciéndose episodios de disfunción eréctil.

Aparte de esto, problemas como la obesidad o el sobrepeso también repercuten negativamente en la resistencia cardiovascular de la actividad sexual y en la tonificación de los músculos, así como en la resistencia pulmonar haciendo menos satisfactorios los encuentros sexuales.

Pautas para seguir un estilo de vida saludable

Tener un estilo de vida saludable es mucho más fácil de lo que parece. Tan sólo hay que tener un poco de fuerza de voluntad y establecer una rutina de cosas que hacer.

  • Ejercicio físico. Los profesionales de la salud recomiendan realizar ejercicio de forma regular. Además, actualmente no hace falta ir al gimnasio para poder estar en forma: hay una gran cantidad de parques en los que poder salir a correr, montar en bici o hacer diferentes series de ejercicios.
  • Dieta saludable. Hay que realizar cinco comidas al día que no sean muy copiosas, incluyendo al menos, tres piezas de fruta diarias. Las verduras y hortalizas deben priorizar frente a las carnes.
  • Evitar el consumo de alcohol y el tabaco. Son comportamientos que afectan negativamente a la salud de quien los practica.
  • Respetar las ocho horas de sueño. Está demostrado que la falta de sueño afecta al bienestar físico provocando cansancio y al comportamiento, ya que genera una mayor irritabilidad, estrés, etc.
Artículos relacionados