Qué es el bruxismo y cómo repercute en tu salud oral

Se conoce popularmente como bruxismo al hecho de apretar la mandíbula y rechinar los dientes de forma involuntaria y, en la mayor parte de las ocasiones, de manera inconsciente. Aunque es un comportamiento que se puede experimentar tanto por la mañana como por la noche, es más habitual llevarlo a cabo durante la vigilia. Es una patología que, a la larga, puede tener consecuencias negativas para los dientes, ya que produce su rotura o desgaste, además de afectar a las articulaciones de la mandíbula.

En la actualidad existen varias hipótesis acerca de las causas que provocan el bruxismo. Tal y como especifican desde el Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos de España: “Algunos de los motivos por los que aparece esta patología son el estrés, la tensión, la maloclusión o la irritabilidad muscular”. El problema se encuentra que, en la mayor parte de las ocasiones, el paciente de bruxismo no es consciente de que lo padece hasta que alguien de su entorno se lo comunica porque le ha oído rechinar los dientes durante la noche. El dentista también podrá establecer un diagnóstico de bruxismo en la revisión anual.

¿Cuáles son los síntomas del bruxismo?

Entre los síntomas más comunes de esta patología oral, cabe distinguir los siguientes:

Desgaste y sensibilidad de las piezas dentales. El hecho de apretar los dientes los unos con los otros provocan que éstos se desgasten llegando incluso, a fracturarse. Además, el daño que se produce en el esmalte puede favorecer la aparición de caries.

Molestias en las articulaciones de la mandíbula debido a la tensión y al exceso de trabajo que realizan.

Dolor de cabeza, de cuello y de oídos provocada por la presión que ejercemos con la mandíbula y que, incluso, puede ocasionar mareos.

Dolor al bostezar. También como consecuencia de la tensión y la fuerza que se produce durante la noche al rechinar los dientes.

-Cambio en la mordida. Es posible que el encaje de los dientes superiores en los inferiores se haya visto alterado.

¿Cómo podemos solucionarlo?

Hoy en día existen diferentes tratamientos que se pueden llevar a cabo para tratar y prevenir los casos de bruxismo. Entre ellos, cabe distinguir:

-Relajación de la musculatura maxilofacial. Acudir al fisioterapeuta para que alivie la zona puede tener beneficios a la hora de aliviar la tensión muscular de la zona y evitar así los episodios de bruxismo.

 -Tratamiento psicológico. En muchos casos el bruxismo es una consecuencia de una situación de estrés. Acudir con un profesional de la salud mental puede ayudar a tratar los motivos que estén generando dicha ansiedad y así poder disminuir las posibilidades de desarrollar bruxismo.

Emplear una férula de descarga. La férula es una funda de plástico que se hace a medida, según la mandíbula del sujeto, para evitar el roce de los dientes superiores con los inferiores durante la noche. Aunque disminuye las molestias ocasionadas por el bruxismo, no elimina el problema. Aunque el uso de la férula se tolera fácilmente, sí es cierto que puede fomentar la sequedad bucal mientras se está usando.

Hábitos de higiene

 Es importante concienciar acerca de la necesidad de seguir unos hábitos de higiene correctos, sobre todo en el caso de usar férula. Ésta debe ser limpiada correctamente con un cepillo especial y, en la medida de lo posible, ser desinfectada con unas pastillas diseñadas específicamente para ello. Por otro lado, no debemos olvidarnos de lo siguiente:

-Lavarse los dientes, las encías y la lengua después de cada comida. Además, es aconsejable emplear hilo dental y colutorios que ayuden a completar la limpieza bucal.

Acudir al dentista, al menos, una vez al año. El profesional odontólogo realizará una limpieza bucal y se asegurará de que tenemos una correcta salud bucal.

–En el caso de que tengas mal aliento, actualmente, existen productos específicamente diseñados para combatirlo como los colutorios de CB12, que ayudan a mantener un aliento fresco durante doce horas.

Artículos relacionados